Bon apetit
Primeras impresiones: al comienzo parece que entras a un bareto normal, pero justo después te pasan al salón comedor que te aporta buenas sensaciones por su limpieza y orden. Al principio, estábamos solos y la atención fue especialmente buena y rápida, poco después fue llegando más gente y el trato no perdió ni en velocidad ni en calidad.
La comida: (Mientas decidíamos los platos nos pusieron unas sabrosas aceitunas y un bollito de pan calentito) Tienen una carta variada, nosotros pedimos medias raciones y tapas por probar varias cosas:
- Provoleta con albahaca (media ración)
- Salmorejo (media ración)
- Brochetas de gambas (tapa)
- Navajas con veruras (tapa)
- Magret de pato con torrijas de berenjenas y salsa de naranja (media ración)
- Cremoso de queso con salsa de mango acompañado de frutos rojos
- Brownie con helado de vainilla
De entre lo que pedimos destaco: el salmorejo, bastante sabroso y un gusto probarlo fuera de temporada (primeros de enero), la provoleta en su punto, acompañada de un pan de pueblo tostado, también bastante recomendable. Las navajas las presentan fuera de su concha acompañada de verdura salteada, una presentación atípica para nosotros que nos gustó y, por último, querría destacar las torrijas de berenjenas por originales y una salsa de naranja muy agradable (el camarero nos recomendó probar en la siguiente ocasión el hígado de pato ya que sorprende por su presentación como por su textura). El cremoso de queso fue una valiosa elección para aquellos que estan hartos de helado y chocolate como única elección en los postres.
En resumen, recomiendo este restaurante tanto por el trato como por la calidad de los platos.
Por cierto, el precio fue de unos 70 €.
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